"Un home desproveït del seu parlar, i això vol dir del seu pensar, no és res. És com un caragol buit sense closca, o una ganiveta sense fulla ni mànec, o com un desert sense arena ni pedra". Sic isti nostri sunt (Cosme Aguiló)

"Jo estim totes les terres i em sent entre germans amb gent de totes les nacions, races, religions i opinions, i crec que el motiu és que estim tant Mallorca. El meu amor a la meva terra em fa comprendre l'amor d'un castellà a Castella, d'un irlandès a Irlanda, d'un indi a l'Índia". Joan Mascaró Fornés, el guia espiritual mallorquí dels Beatles


dimarts, 25 de desembre de 2012

Els tatuatges a l'antiguitat



El tatuaje: ¿arte o lenguaje en la piel?
A pesar de la innegable actualidad del arte del tatuaje, el inicio de esta técnica para pigmentar la piel se remonta a los mismos orígenes de la humanidad, tal y como muestran las evidencias encontradas en las culturas neolíticas europeas, Egipto o las sociedades precolombinas americanas
Los tatuajes son producciones culturales. La palabra tatuaje, que nos ha llegado a través del término inglés tattoo, proviene de las islas del Pacífico, en concreto de la cultura maorí de Nueva Zelanda. Se trata de una palabra creada durante el siglo XIX a partir de dos términos maoríes: ta (dibujo) y atouas (guardián divino). El significado maorí del vocablo tatuaje es muy descriptivo: los tatuajes reproducen imaginarios culturales o, en otras palabras, hacen visible lo invisible. Y esto, en todos los contextos. No solo en las islas del Pacífico, sino también en Europa, América y Asia, puede hablarse del tatuaje como de una práctica cultural extendida.
La mayoría de los estudios antropológicos sobre el tatuaje coinciden en señalar que la piel, a través de este, se convierte en portadora de significados sociales. Pero, ¿qué nos dicen los tatuajes de los grupos o de las sociedades que los han producido? ¿Qué tipo de información codifican los tatuajes y cómo lo hacen? […] Griegos, romanos y celtas usaban el tatuaje como señal para indicar aspectos penales y de propiedad. Se marcaba a los criminales y a los esclavos. La palabra griega para denominar los tatuajes era stigma. En las primeras comunidades cristianas europeas el tatuaje por motivos religiosos formaba parte de las modalidades de reivindicación identitaria y religiosa. Con la extensión del cristianismo en Europa, el tatuaje religioso no solo decayó sino que fue desvalorizado. Hacia el año 787 el papa Adriano prohibió las marcas religiosas en el cuerpo. La justificación de esta prohibición  era que se trataba de dibujos que desfiguraban la imagen de Dios.
A partir de ejemplos como los que se acaban de presentar, quienes han analizado las intervenciones corporales coinciden en afirmar que los cambios en estas dan cuenta de las transformaciones de la sociedad. En estos estudios sobre el tatuaje, la identidad es el concepto central. Los tatuajes y las marcas corporales en general, sirven para que los  individuos construyan y muestren su identidad como miembros de una sociedad y se distingan de los que pertenecen a otros grupos. […] Hoy prolifera en Occidente un tatuaje más  relacionado con la identidad individual que colectiva; este se convierte en la memoria del individuo más que en la memoria o la identidad del grupo. Este proceso de individualización del tatuaje ha ampliado su uso, en algunos casos ha elevado el tatuaje a la categoría de arte y, en cierta medida, lo ha sacado de su marginación para convertirlo en una moda popular.
Gemma Orobitg Canal
Clío, abril de 2002, n.º 6

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